sábado, octubre 17, 2009

de mi saliva

No vengan a decirme como es que acabará todo esto, ni que el cielo ha de brillar, sin importar cuando, ni que el pasado no ha de cruzarse con el futuro.
No vengan a decirme que si muero hoy, otros me resucitarán mañana, porque cuando mi pie caiga en el fango y luego mi rodilla, mi pierna y luego no se vean ni mis ojos, sabré que la noche lo cubrió todo y que la luz no es más que una sublimación impresionista de tiempos cromáticos.
Me cago en vuestras palabras hartadas de malformaciones verbales, escupiendo saliva putrefacta en similitudes con quien les escupe del mismo lado.

Hasta que no me vea las manos... hasta que no vea en ellas manchas y cicatrices, no habré vivido más que envuelta en saliva.

Y no voy a decirles poema de fin de mundo, pero haré que llegue pronto, con manos negras, ojos brillantes y pies ágiles contra vuestros perros rabiosos, contra vuestras máquinas, que imbéciles ustedes, olvidaron como les han reemplazado, porque no sois otra cosa más que máquinas.

Hoy

Lo único que tenemos es el regodeo,
a más no poder, descontentarnos,
entender que nada es lo que queremos,
que todo se ha vuelto en nuestra contra.

Soy, porque no se que son ustedes ni ellos,
aquella que detesta conformarse,
que no mendiga la vida...
la robo, la hurto, la expropio.
Mi vida termina en una muerte única,
de la cual no hay retorno.

La urgencia de la vida, hoy.

domingo, agosto 23, 2009

out

Las luces se apagaron,
entonces en el salón quedó vacío,
completamente vacío y...

Ella llegó a la puerta
y en el umbral se dió vuelta a mirar...
no lograba entenderlo,
pero en verdad, nadie estaba ahí...

Le dolió,
le duele,
pero tuvo que apagar la última luz y cerrar la puerta.

sábado, julio 04, 2009


Las cosas no son como queremos, créeme que lo se
y se me erizan los pelos y siento la sangre correr por mis venas...
pero las traiciones cotidianas, vida mía...
duelen como ninguna otra cosa en este mundo.

viernes, junio 19, 2009

el ruido alentador de miles de sirenas al unisono,
ambulancias, bomberos, pacos invitados a la fiesta,
donde llueve , donde la gente corre,
donde las llamas encienden santiago
y algunos de nuestros compañeros nos apañan desde las murallas.

como quien no se moja y usa paraguas,
como quien se queda en casa cuando llueve,
como cuando olvidamos toda la rabia...
y entonces el ruido se hace más fuerte.

caos...

sábado, mayo 02, 2009

Ten thousand times


Ten thousand times I will scream
Over and over until you notice me
Until my voice breaks
And all this heartache

Ten thousand times I will scream
Over and over until you notice me
Until my voice breaks
And all this heartache
Gently fades away

So where are the pictures, of you and me
Put them aside for no one else to see
Afraid of what they might say
Not if my heart breaks
Please stop hurt your yesterday

Is there something going on?
Isn't something going on?
You said you want it to be the way it was before
Now something's going on
Isn't there something going on
No it's not gonna be the way it was before 

sábado, febrero 28, 2009


una vez
Caído el ángel, es cuando las cosas
se ven más claras,
cariño...
y ni de ángel ni
bestia te has disfrazado
esta vez,
sin brillo en tus ojos,
ni lindas prendas,
sucio y a mal traer,
es como mejor puedo
verte...
ni tan perfecto después
de todo, ni yo tan terca.

viernes, enero 16, 2009


Con todo el amor que te tengo,
y con todo ese odio, también...
me creo con el derecho a decirte,
que como yo nadie.

sábado, octubre 11, 2008

Take me...?


Y derrepente... me había convertido en uno de mis trabajos:
una linda estampilla para enviar a cualquier parte,
y aún cuando eso del destino no estaba asegurado,
llevaría en mi espalda, de ese pegamento que se activa con tu saliva...
para que entonces, si se te antojara llevarme contigo,
pudieras hacerlo.

sábado, octubre 04, 2008

La ciudad

Dices: "Iré a otra tierra, hacia otro mar
y una ciudad mejor con certeza hallaré.
Pues cada esfuerzo mío está aquí condenado,
Y muere mi corazón
lo mismo que mis pensamientos en esta desolada languidez.
Donde vuelvo los ojos sólo veo
las oscuras ruinas de mi vida
y los muchos años que aquí pasé o destruí".

No hallarás otra tierra ni otro mar.
La ciudad irá en ti siempre. Volverás
a las mismas calles. Y en los mismos suburbios llegará tu vejez;
en la misma casa encanecerás.
Pues la ciudad es siempre la misma. Otra no busques -no la hay-
ni caminos ni barco para ti.
La vida que aquí perdiste
la has destruido en toda la tierra.

[ Constantino Cavafis ]

martes, agosto 26, 2008

Happiness by the Kilowatt

So this is continuous happiness
You know, I always
Imagined it something more.

With the right paint,
The right shades,
The right frames,
This could really work
What a great day to spend indoors.

So wake, wake up,
Just wake, wake up.

So where has all the day gone?
And why are my lungs aching when I breathe?
Is there something wrong with the heat?
Why am I so cold?
My heart feels sick.
And it hurts when I speak.

So wake, wake up,
Just wake, wake up.

Was this what we hoped for?

Was this what we hoped for?

lunes, agosto 25, 2008

Hasta mañana

Voy a cerrar los ojos en voz baja
voy a meterme a tientas en el sueño.
En este instante el odio no trabaja
para la muerte que es su pobre dueño
la voluntad suspende su latido
y yo me siento lejos, tan pequeño

que a Dios invoco, pero no le pido
nada, con tal de compartir apenas
este universo que hemos conseguido

por las malas y a veces por las buenas.
¿Por qué el mundo soñado no es el mismo
que este mundo de muerte a manos llenas?

Mi pesadilla es siempre el optimismo:
me duermo débil, sueño que soy fuerte,
pero el futuro aguarda. Es un abismo.

No me lo digan cuando me despierte.


[ Benedetti ]

Y hace unos minutos leí:

Me besaba mucho

Me besaba mucho, como si temiera
irse muy temprano… Su cariño era
inquieto, nervioso.
Yo no comprendía
tan febril premura.
Mi intención grosera
nunca vio muy lejos...
¡Ella presentía!

Ella presentía que era corto el plazo,
que la vela herida por el latigazo
del viento, aguardaba ya…, y en su ansiedad
quería dejarme su alma en cada abrazo,
poner en sus besos una eternidad.

(y fue en el momento de leer el último punto final, que sentí que era yo la que te besaba tanto como cuando alguien cree despedirse de a poco, y en largos plazos)

Entonces

Llevo un par de días en este estado de colapso. Colapsada quizás por tu culpa. En verdad, sin duda alguna, por tu culpa. Culpa que suena a chiste, por que en verdad es culpa tuya, y sientes culpa, pero no.

El punto, es que llevo unos cuantos días en este estado de colapso. Y tú te apareces como comerciales de teleserie, como cuadraditos de una hoja cuadriculada, como canciones en mi pendrive. Entonces, todo me sale mal, me sabe mal, me cae mal. Mal todo, como siempre y como nunca. Nada nuevo, porque estamos mal, y malos, dentro de alguna medida que se estableció por ahí.

Y bueno... me quedo embobada con los ojos abiertos, y nótese que digo "ojos abiertos" y no "mirando", porque en verdad no es mirar lo que hago, sino quedarme con los ojos abiertos. Y me quedo así y te pienso, todas esas veces que te apareces; me acuerdo de tí y de cuanto te quiero, y más de cuanto estoy odiándote.

Recuerdo cuando tu abrazo me levanta en puntitas, cuando te ríes tan seguro de ser tan niño a ratos, cuando dices cosas que me hacen sentir aún más boba y cuando todo esta mal. Recuerdo también un montón de cosas tuyas que sólo quedan en un punto suspensivo, porque son tan secretas ellas, que también gano un poco de culpa sólo con acordarme. Entonces te extraño, tonto; te extraño mucho y tanto, como se que tú ni idea tienes. Y la cosa sigue mal, caminando un par de cuadras al día, escuchando un par de canciones al día, recordando un buen par de cosas tuyas al día.

Mal, después de todo eso, saber que tengo rabia. Enojarme como corresponde, y resignarme como creo que tú me enseñaste. Y de ahí... un silencio tonto, como tú, de no hacer algo por esta nada, de no poder hacer ni hacerte algo. Entonces, sumamos otro punto suspensivo a la lista de cosas malas...

domingo, agosto 17, 2008

Son...


Esa calma, esa ruina, nos sonríen...
mientras se cuelan por nuestros entrelazados dedos.

Sabemos que nos miran desde abajo,
como dos niños hambrientos
que no desperdician la oportunidad
de compartir el plato.